Espectros de la inexistencia
"Te digo adiós para toda la vida, aunque toda la vida siga pensando en tí"
José Ángel Buesa -Poema de la despedida-
Noche lúgubre y terrible de mi juvenil existencia esa que simplemente no tengo ánimos de vivir. He rehusado miles de veces volver a ella; pero, por más que intento, no puedo evitar sentir esa necesidad tan maldita que me aqueja; la necesidad de querer morir en este luto perverso, esta agonía que poco a poco se roba mis fuerzas. Quisiera decir que todo está bien, que nada cambió, que sola soy suficiente. Pero en el momento que me precisa sé que soy incapaz de fingir. No hago más que deambular en esta oscuridad eterna sin saber siquiera cómo sentirme desde que decidiste marcharte de mi vida. Y a éste mi corazón tan sombrío y tan pesado no lo acompañan sino miles de recuerdos vagos que no puedo suprimir. La memoria vívida en mi alma de lo que una vez fue y no volverá es la que asesina mi corazón en carne viva.
Sé que nunca he sido realmente buena para precisar los sentimientos que quiero; a duras penas lo lograba. Pero ahora me he quedado sin qué hacer. La inspiración y el talento que creí sentir o tener se fueron todos contigo. ¿Debería ser así? Parecías ser el motor que los alimentaba. Tiene mucho sentido para mí, después de todo, surgieron pues cuando te conocí; desaparecen pues cuando te vas. Lo irónico es que debería ya de estar acostumbrada a los desatinos del destino y del corazón, es decir, tantos finales tétricos y deprimentes; pero, no importa cuántas veces pase, igual siempre dolerá porque el corazón (en su intento frustrado de fingirse ciego) nunca se cansa de volver a sentir. A la larga, por mucho daño que te hagan, siempre vuelves a amar...
...entonces,... ¿Por qué sigo sintiéndome tan vacía? No eres el único, ciertamente. Y aún así, por más que le repito eso a mi corazón, y aunque con la dignidad que se merece lo acepta, no siente el menor de los alivios. ¿Qué tenías que te hiciera tan perfecto? Perfecto sin duda alguna no eres. Coincidiendo con miles de incompatibilidades es lo que puedo obtener de tí. ¿Pero, por qué aún sigo sintiendo que pudiste ser la mejor persona que por micro segundo de espacio me amó? Aunque fuese una mentira!!! Fue una mentira que resucitó a mi desahuciado corazón. ¿Era necesario acaso? Pasar por esto, sentir esto una vez más, darle a mis aspiraciones otra caída fulminante!?!
No. Yo sé bien que me equivoco porque no fue una lección como las demás. Amarte me dió la cura más cruda, loca, dolorosa y agónica de mi vida, pero la agradezco, valió la pena, hizo distinto mi ser. Sé que quizás tenía que pasar para hacerme realmente fuerte. Quizás eras tú la última pieza que yo necesitaba, la lección que me faltaba para entender la profundidad y los monstruos en mi propio espíritu de una maldita vez. Pero ¿Cómo poder superar el dolor que siento que mata mi alma? Decir "Estoy bien" ya no es simplemente suficiente, y aún por mucho que lo repita sé que en lo más recóndito y escondido de mí no lo estoy. Trato de convencerme, y cuando eso no da resultado trato incluso hasta de engañarme fingiendo que fue bueno, fingiendo que ya te superé... Pero no! Lo cierto es que todavía sigue doliendo. A la última célula que aún creía en tí, la mataste; sigues siendo sal en la herida de mi corazón.
¿Cuando pasará? Es lo que me gustaría saber. Es una shit que la soledad que me rodea intensifique más aún el dolor que siento por tí. Trato de sonreír. Trato de hacerle ver al mundo que no me doliste, que no me importaste, que no fuiste nada así como yo no fui nada para tí... Pero no puedo. Una vez me dijiste que eras un maldito hijo de puta porque habían cosas que simplemente te valían, hay cosas por las que no sentías, cosas que no llegabas a valorar (incluyendo indirectamente mis sentimientos), que te daba igual si los demás se iban o se quedaban por tí. Intentaste alejarme, creo, siendo sincero conmigo y contigo, querías mostrarme tu peor versión, el demonio que yo amaba. Fue efímero el poco amor que mostraste por mí solo al final de esa conversación aquel día, y para sal de mi llaga, la última vez que lo sentí.
Yo no. Aunque odie el maldito hijo de puta que eres, yo no puedo ser lo mismo que tú. No puedo ser roca aunque quisiera. Me duele y es lo que quiero expresar. Porque me inundo sintiendo todo lo que guardo. Sé muy bien que el huracán incontenible que llevo pasará. No necesito que nadie más me lo diga, soy mi misma tormenta, y soy yo mi misma solución. No quiero lástima, no quiero compasión. Pero entiende que en este preciso momento lo que me nace es extinguirme, porque mi decepción ha llegado a niveles de dolores insospechados y solo exige libertad... Muchas personas, amigos, camaradas me dirán: "No lo vale, no se merece tus lágrimas"... y sí, tienen razón. Sé también que no lo mereces, no mereces que llore aún por tí. Pero estoy viva, y sí amo, sí siento. Y no sé como sacarte de mi vida! Me dueles con todas las llagas de ni corazón... y estoy harta de fingir que no es así.
Al ser totalmente diferente del que era cuando nos conocimos: "El demonio de tu cuarta realidad te da la bienvenida."


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